En Argentina, existe la tradición de encender velas blancas en la Nochevieja. Este ritual está vinculado a diversas creencias espirituales y simbología. El color blanco posee un fuerte significado asociado a la pureza, la luz, la paz y la renovación. Al prender velas blancas, las personas buscan 'limpiar' las malas energías del año que finaliza y abrir un espacio para recibir nuevas oportunidades y energía positiva en el año que comienza. Dependiendo de las creencias individuales, también puede ser un medio para conectarse espiritualmente y pedir bendiciones. Este acto canaliza la energía de la luz hacia esos deseos, con la esperanza de que se cumplan. Además, se cree que el fuego de la vela limpia el ambiente de malas vibraciones y crea una atmósfera positiva para recibir lo mejor del nuevo año. En muchas culturas, se cree que las velas blancas protegen contra las energías negativas y atraen la buena suerte. Al encender velas blancas, las personas invocan la tranquilidad y la serenidad para el nuevo ciclo, buscando equilibrio en sus vidas y relaciones. En algunas tradiciones espirituales y religiosas, el color blanco se asocia con lo divino y lo celestial. Se considera que la luz de la vela actúa como un faro de esperanza y renovación. El blanco también está vinculado a la calma, la paz y la armonía. Más allá del simbolismo general, se dice que al prender una vela blanca, las personas pueden hacer un deseo o manifestar sus intenciones para el año nuevo.
La tradición de encender velas blancas en Año Nuevo en Argentina
En Argentina, encender velas blancas en Nochevieja es una tradición vinculada a creencias espirituales, que simboliza pureza, paz, renovación y atraer energía positiva para el año nuevo. Se cree que ayuda a limpiar rencores y crear espacio para nuevas oportunidades y buena suerte.